Reiventarse después de los 40: no es tarde para empezar de nuevo

A los 40 no comienza el fin… comienza lo que por fin tiene sentido.

El otro día me reuní con varios de mis compañeros de universidad. Algunos son exitosos ejecutivos o empresarios y otros se han destacado en el campo de las artes y la política. Varios me preguntaban cómo era mi “nueva” vida y, admirados, me felicitaban porque me atreví a cambiarlo todo.

Te explicaré: mi vida era como la de muchos. Trabajo de dirección en una reconocida empresa, madre y esposa que corría de aquí para allá tratando de cumplir con todo. Pero ocurrió lo inesperado: mi matrimonio se acabó y, casi al mismo tiempo, me despidieron de mi trabajo por una reestructuración. Entonces decidí dar un vuelco a mi vida: me fui a vivir al campo, comencé mi faceta de empresaria con un negocio propio y aprendí a vivir de otra manera.

No todos tienen que hacer lo mismo para vivir su vida soñada. Hay personas que, cuando llegan a los 40, sienten que han logrado lo que querían en su vida. Pero también hay muchas personas frustradas que sienten que viven una vida que los ahoga en responsabilidades y sienten que ya no es posible salir de ella.

Y para completar, existe en nuestra sociedad una creencia silenciosa: después de los 40 debes tener tu vida resuelta, lo que sea que eso signifique. Cambiar el rumbo, comenzar de nuevo o aspirar a algo diferente después de las cuatro décadas es visto como ingenuo, irresponsable o simplemente “muy tarde”.

Lamentablemente, esa creencia no solo es falsa. Es peligrosa. Porque te cierra a cualquier posibilidad de pensar que una vida diferente es posible, y entonces toca resignarse con lo que hasta ese momento se ha logrado, aunque sientas incomodidad o incluso angustia al ver que la vida se te escapa sin darte cuenta.


¿Quién dijo que ya era tarde?

Comencemos por entender que la vida no es lineal y, mucho menos, predecible (pregúntamelo a mí). No siempre se trata de que estés perdido; es más bien que tenías que recorrer ese camino para llegar al punto de salida de la vida que sueñas.

Así que esa vocecita interior que dice “¿y si fracaso?”, “¿qué pensarán los demás?”, “¿para qué cambiar ahora?” es realmente miedo disfrazado de prudencia. Ya más adelante hablaremos del miedo con calma.

La verdad es que vivimos dentro de un sistema que nos enseñó que el éxito tiene fecha de vencimiento, que debemos cumplir etapas como si fueran una lista de supermercado: carrera, pareja, hijos, estabilidad.


Lo que (de verdad) pasa después de los 40

Es curioso que te digan, cuando eres joven, que puedes lograr lo que quieras, “tienes la vida por delante”, pero cuando pasas la barrera de los 40, ya no debes andar persiguiendo tu sueño. Y la verdad: nunca has estado más lista para realizar un acto de liberación.

¿Por qué? Porque ya puedes ver con más claridad lo que quieres, y lo que no. Ya no te deslumbras tan fácilmente con los éxitos de otros porque conoces el proceso, y comienzas a cansarte de la necesidad de agradar a los demás.

Pero claro, el miedo nos asalta. Y con todas las creencias que tenemos, muchos no nos atrevemos a dar el salto. Ese fue mi caso, y por eso normalmente los cambios o procesos de reinvención son fruto de una crisis, ruptura familiar o problema de salud, momento en el cual volvemos a mirar hacia adentro y a evaluar nuestra vida actual.

Lo que antes era impulsivo, ahora se vuelve intencional. Y eso es un superpoder, porque no estamos comenzando de cero, sino con todo lo que hemos vivido hasta hoy.

Y si aún no te convences de que no es tarde para reinventarte, te recuerdo que el famoso Colonel Sanders fundó KFC a los 65 años, Julia Child escribió su primer libro de cocina después de los 50 años y la diseñadora Vera Wang tenía 40 años cuando comenzó su empresa de vestidos de novia.


Quizás no se trata de cambiar, sino de volver a ti. Si estás leyendo esto con un nudo en el pecho o una sensación de que quieres cambiar algo… adelante.


¿Te animas a empezar?

Estoy aquí para acompañarte. Puedes explorar más en este blog, descargar tu primer reto o simplemente quedarte reflexionando. Lo importante es que hoy, ya empezaste.

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